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SIAGRO Insumos para agricultura extensiva

Vos sabés cuánto vale cada bolsa que entra a tu depósito. Lo que a veces no se ve, con el mostrador lleno, es lo que te cuesta que esa bolsa se quede quieta. Porque el stock no es plata guardada: es plata dormida. Y en la Argentina, la plata que duerme pierde.

Hagamos la cuenta que en el día a día no hay tiempo de hacer.

La plata parada tiene un costo, aunque no lo veas en ningún ticket

Pensá una bolsa de balanceado que te cuesta $18.000 y que se te queda tres meses en el galpón hasta que la vendés. En esos tres meses esa plata podría haber estado en la caja, comprando mercadería que gira rápido, o aprovechando un descuento del proveedor por pago contado. En su lugar, quedó inmovilizada.

Con la inflación corriendo, ese capital detenido vale menos cada semana. Pero el costo real no es solo la inflación: es lo que dejaste de ganar por no tener esa plata trabajando. Si tu negocio te da, digamos, un 8% mensual de rentabilidad sobre lo que rota, cada $1.000.000 dormido tres meses te costó cerca de $240.000 en ganancia que no hiciste. No aparece en ninguna planilla, pero es plata igual.

Cómo leer tu propio inventario: la rotación manda

La pregunta clave no es cuánto tenés en el depósito. Es cuántas veces al año girás cada producto. Eso es la rotación, y es el número más honesto de tu negocio.

La cuenta es simple: cuánto vendiste de un producto en el año dividido el stock promedio que tuviste de ese producto. Si vendiste 600 bolsas de un balanceado y en promedio tuviste 50 en el depósito, girás 12 veces al año: una vez por mes. Si de un antiparasitario vendés 40 frascos al año pero tenés 20 siempre en la estantería, girás 2 veces: ese producto está durmiendo seis meses de tu plata.

Sentate una tarde con tus productos y separalos en dos montones. Los que vuelan (alta rotación) y los que juntan polvo (baja rotación). Ese ejercicio, hecho una vez, te cambia la forma de comprar.

El costo oculto de sobre-stockear

Tener de más se siente seguro. Pero cada bolsa de sobra te cuesta en cinco frentes a la vez:

  • Capital: plata que no está en la caja para lo que sí gira.
  • Espacio: metros de depósito ocupados por lo que no se mueve.
  • Vencimientos: crítico en veterinaria. Un antibiótico, una vacuna o un antiparasitario vencido no es una rebaja, es una pérdida total.
  • Mermas: humedad, gorgojo, bolsas que se apelmazan.
  • Roturas y manipuleo: cuanto más tiempo y más veces movés algo, más se arruina.

Sobre-stockear no es prudencia. Muchas veces es plata que se te evapora despacio, sin que suene la alarma.

El costo oculto de sub-stockear

Pero cuidado con el otro extremo. Quedarte corto también cuesta, y a veces más caro. El cliente que entra a buscar el balanceado de siempre y no lo tenés no vuelve otro día: cruza a la competencia. Y muchas veces no pierde solo esa bolsa, se lleva también el antiparasitario, el alambre y lo que iba a comprar de paso.

La venta perdida no se ve porque nunca pasó por la caja. Pero un cliente que se acostumbra a que no tenés, se va acostumbrando a comprarle a otro.

La regla práctica: dimensioná el stock según cómo gira cada producto

No todos los productos se manejan igual. La regla, corta:

  • Rotación alta (lo que vuela): poco stock, repones seguido. Con un proveedor que entrega rápido, no necesitás tres meses de balanceado en el galpón. Te alcanza con dos o tres semanas y volvés a pedir. Menos plata dormida, misma venta.
  • Rotación baja y buen margen (lo que se vende poco pero deja): stock mínimo o directamente pedido a demanda. Ese producto especial, ese sanitario caro que sale de a poco, no lo tengas parado: pedilo cuando el cliente lo pide.
  • Rotación baja y bajo margen: preguntate si vale la pena tenerlo. A veces la respuesta es no.

Acá entra el proveedor: menos stock solo se puede con reposición confiable

Todo esto tiene una condición. Podés trabajar con menos stock y más plata libre solo si tu abastecedor te repone rápido y seguido. Si el proveedor tarda dos semanas y falla una de cada tres veces, te obliga a stockear de más para no quedarte sin venta. Un mal proveedor te sube el capital dormido sin que lo elijas.

Al revés: un proveedor que entrega en la zona, con reposición ágil, te deja bajar el inventario sin riesgo de quedarte corto. Esa es plata que vuelve a tu caja.

El número, redondo

Supongamos que hoy tenés $6.000.000 en mercadería en el depósito y girás en promedio 4 veces al año. Si con un proveedor que te repone cada 15 días bajás a girar 8 veces, para vender lo mismo necesitás la mitad de stock: unos $3.000.000 parados en vez de $6.000.000.

Esos $3.000.000 que liberás, trabajando en lo que sí gira a un 8% mensual, son cerca de $240.000 por mes que antes no hacías. Casi $3.000.000 al año, por la misma venta, solo por comprar mejor y tener quien te reponga. Sin contar lo que te ahorrás en vencimientos y mermas.

El lunes

Elegí tus cinco productos de más rotación y calculá cuántas semanas de stock tenés de cada uno. Si tenés más de un mes de algo que gira todas las semanas, ahí hay plata durmiendo que podés despertar.

En Siagro entregamos en la zona y reponemos seguido, justamente para que puedas trabajar con menos stock y más caja libre. Si querés dejar de tener plata dormida en el galpón, hablá con Siagro y abrí tu cuenta mayorista.


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